Salvador Luna
Digital Marketing & Corporate Communications Manager en Fujifilm España

Transformación hacia un modelo económico circular

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Hace unos años nacía el EU Circular Economy Action Plan, un proyecto estratégico de la Unión Europea que perfilaba 54 líneas de actuación para lograr la transición de la economía europea de un modelo lineal a uno circular. El fin último de alcanzar la total sostenibilidad en 2050, y para ello se invirtieron más de 10.000 millones de euros entre 2016 y 2020.

Entre las acciones programadas había planes de recogida selectiva de residuos, así como estrategias para el uso y reciclado de plásticos, entre otras. Aunque lo más importante de este plan fue el hecho de que se empezase a plantear y expresar una conciencia clara sobre la necesidad de tomar cartas en el grave problema medioambiental en el que todos estamos envueltos.

Cada vez son más las medidas que se toman desde la Unión Europea y desde cada uno de sus Estados miembros para frenar el cambio climático, mejorar la situación de los ecosistemas y frenar nuevas zoonosis que provoquen otras pandemias mundiales como la que arrancaba hace ya más de dos años.

Se está apostando por la creación e instauración de sistemas mucho más eficientes relacionados con consumo de recursos: agua, gas, electricidad, etc. así como emisiones de gases contaminantes. Todo para que el modelo económico en el que nos apoyamos derive hacia un sistema circular, en el que primen la regeneración y el reciclaje de productos y materiales, y así provocar un impacto neutro en cuanto a emisiones de CO2 y en el consumo de recursos naturales.

Todo ello se suma al impulso generado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promulgados por la ONU, que fijan la vista hacia 2030, y en conjunto han empezado a calar entre el entorno empresarial. Son muchas las organizaciones que han cambiado o están cambiando sus estrategias y su cultura en busca de mejores resultados medioambientales y de aportar un impacto social positivo con la creación de empleo de calidad y de una riqueza sostenible.

Empresas innovadoras como Fujifilm lo están consiguiendo gracias a su inversión en I+D+i, creciente año tras año, que ha servido entre otros hitos para desarrollar un sistema propio de membranas de intercambio de iones. Una evolución de sus películas fotográficas con las que están contribuyendo al tratamiento y purificación de 35 millones de toneladas de agua anuales.

La compañía también está apostando por la renovación paulatina de sus instalaciones, incrementando sus sistemas de producción sostenibles, alimentados por energías renovables. Entre sus exigentes objetivos, la compañía se ha marcado la meta de rebajar un 45% sus emisiones de carbono y lograr una reducción de 90 millones de toneladas de CO2 antes de que acabe 2030.

Pero de nada sirve el esfuerzo de una sola compañía, es importante concienciar, sensibilizar, y que el mensaje de la sostenibilidad se comparta y cale en todas las esferas. En este sentido también es importante que los fabricantes aportemos productos y servicios mucho más responsables para que los clientes también puedan cumplir con sus compromisos. De hecho, en muchos casos es el propio cliente el que nos demanda una mayor eficiencia, por tanto, si queremos mantenernos fuertes en el futuro es importante escuchar y atender a estas peticiones.

Por eso, muchos de los productos de Fujifilm han ido evolucionando con el paso del tiempo hasta el punto de conseguir reducciones de consumo energético de hasta un 74%. En el campo de la impresión, se ha conseguido llevar a cero el gasto de agua y de papel de varios tipos de prensas que llegaban a consumir 25.000 litros de agua anuales y 67.000 kilos de papel (en hojas para la calibración de los equipos). También se han eliminado compuestos volátiles orgánicos, se ha reducido el volumen de residuos generados y se ha mitigado el ruido ambiental, así como malos olores, mejorando la calidad de vida de los trabajadores.

No podemos salirnos de la senda marcada para transformar nuestro modelo económico que debe pasar de lineal a circular, nuestro planeta y todos los que vivimos en él lo necesitamos. Por eso tenemos que mejorar en este ámbito año tras año, es una inversión necesaria que nos dará un retorno en el futuro, económico y, sobre todo, de calidad de vida.