PROSOL: café español en 30 países y 100 millones de facturación

Por Redacción

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PROSOL surgió en 1998 con un plan de negocio resumido en diez folios. Se ha traducido en una fábrica de última generación que cuida todo el proceso de elaboración, desde el grano verde al café soluble o las cápsulas compatibles.

Con una decidida visión internacional desde el principio, el primer kilo de café se vendió en Inglaterra en 1999. Durante los últimos años, PROSOL ha realizado la mayor inversión industrial en su sector. Hoy es uno de los cinco mayores fabricantes de cápsulas de café y café soluble de Europa y posee un conocimiento profundo de todo el ciclo del producto. Cada día se consumen más de 13 millones de tazas de café PROSOL en más de 30 países del mundo.

PROSOL prima la excelencia del equipo y la innovación colaborativa entre clientes, centros de investigación, parques tecnológicos y proveedores, entre otros actores: “Esa apuesta por el trabajo conjunto ha permitido, por ejemplo, que fuéramos la primera industria agroalimentaria española con certificado Residuo 0. El compromiso con el empleo, el apoyo al medio rural de Palencia y el desarrollo anual de decenas de acciones solidarias y de programas de RSC (responsabilidad social corporativa) forman parte de nuestra identidad. También lo hace la apuesta firme por la conciliación de vida laboral y profesional. Contribuye a que la tasa de fecundidad en PROSOL sea un 25% superior a la media nacional”, indican desde la compañía.

En 2012 se produjo uno de los hitos principales en la historia de PROSOL: el lanzamiento de sus cápsulas compatibles de café. Más recientemente han lanzado una cápsula compostable pionera en el mercado. En este momento ofrecen tres tecnologías distintas de producción de cápsulas de café: plástico, compostables y aluminio.

El reto del COVID ha sido más complejo: “Hemos tenido que reaccionar con gran agilidad centrándonos en tres focos: primero, la salud y seguridad del equipo; segundo, la cadena de suministro: fluctuaciones de precios más severas de lo habitual y fronteras bloqueadas que impedían un desarrollo normal de la actividad, y tercer foco: las finanzas, abordando tres aspectos fundamentales: gastos operacionales, estructurales y proyectos de inversión”.

En PROSOL consideran su pilar fundamental el equipo. Se compone de casi 300 profesionales que hablan a diario más de 14 idiomas.

Desde su constitución, la compañía ha experimentado un crecimiento constante de su cifra de negocio: superó los 50 millones de facturación en 2011 y rozó los 100 millones en 2019. En los últimos quince años acumula un crecimiento anual cercano al 10%. Exporta aproximadamente la mitad de su producción y complementa así su situación de liderazgo en el mercado español.

Hasta ahora han invertido cerca de 95 millones de euros. Comenzaron en 1998 con la construcción de una planta de fabricación y envasado de café soluble. Su producción se duplicó en 2005 con nuevas líneas productivas. En 2012 vio la luz la nueva unidad productiva de cápsulas compatibles de café, que ha experimentado una inversión constante en tecnología punta.

El negocio de café soluble se impulsó en 2016 con una inversión notable. Culminó en el lanzamiento de un nuevo producto y un frasco de nueva generación. En 2018 se produjo un hito significativo en el proceso de exportación: la entrada en Estados Unidos.

Los proyectos de inversión se centran en potenciar las capacidades de la compañía para satisfacer mejor las necesidades de sus clientes actuales y futuros. Por ejemplo, las nuevas tendencias de consumo le impulsan a adoptar nuevos materiales para que sus productos sean cada vez más sostenibles gracias a la utilización de materiales con altos niveles de reciclabilidad o que son un ejemplo de sostenibilidad, como las cápsulas compostables. También se utilizan frascos 100% reciclables, con materiales como el vidrio o el RPet.

“Las nuevas tecnologías nos permiten gestionar una gran cantidad de información y datos para conocer mejor a nuestros consumidores y anticipar sus necesidades. Para ello tenemos iniciativas basadas en big data que nos permiten conocer mejor los gustos de nuestros clientes, la evolución y proyección del mercado, o puntos de mejora en el proceso de fabricación. En los próximos años el objetivo será darles más valor a esos datos con la incorporación de modelos basados en inteligencia artificial que permitan una mayor rapidez y flexibilidad en un mercado enormemente competitivo y retador”, indican. La meta es mejorar el modelo operativo mediante un uso optimizado y predictivo de los datos, formar constantemente a los miembros de PROSOL en las capacidades del mañana y, en definitiva, llevar a la compañía al siguiente nivel: todo ello de manera sostenida y sostenible.