La digitalización llega a la sostenibilidad de las empresas

Por Johanna Gallo

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Entre todo lo vivido este año hay infinidad de sombras, pero también muchas empresas y organizaciones han sabido encontrar su luz, poniendo sus recursos a disponibilidad de la comunidad en uno de los momentos más críticos de nuestra historia reciente; reinventando su negocio para adaptarse a las demandas de una nueva realidad social; dando un giro total a su manera de hacer las cosas, con nuevas herramientas y metodologías, con el único objetivo de poder seguir creciendo, avanzando.

La digitalización se ha impuesto. Si existía alguna duda para los más reacios, nadie se atreve ya a negarlo: si hay algún momento especialmente oportuno para digitalizar los procesos de una empresa, es ahora. Y lo mismo ha ocurrido con la sostenibilidad, que tampoco es ya una opción, sino un imperativo para las empresas.

Una compañía sostenible es aquella que consigue mantener un equilibrio entre el ámbito económico, social y medioambiental, y si esto se hace mediante una estrategia eficaz, estudiada y bien ejecutada, puede ser más rentable, al responder mejor a las necesidades de sus grupos de interés. Pero para saber cuál es el impacto de su estrategia de sostenibilidad, tanto en la sociedad como en su propio negocio, es imprescindible que disponga de herramientas que le permitan monitorear y medir, a partir de indicadores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG), los resultados obtenidos a través de sus acciones.

La reducción de la huella de carbono, la energía consumida procedente de fuentes renovables/no renovables, el volumen de materiales reciclados, las medidas de igualdad de género o de conciliación… Todo esto debe poderse convertir en datos medibles, y es aquí donde las empresas encuentran una serie de barreras o dificultades que complican el análisis de los resultados y la elaboración de los informes de reporting.

Cinco desafíos de la gestión de la sostenibilidad

Desde APlanet hemos identificado cinco retos clave para los profesionales que se encargan de gestionar los planes de sostenibilidad de las organizaciones, todos ellos relacionados con la necesidad de medir y reportar su impacto. Y todos ellos podrían resolverse en gran medida a través de la digitalización y la automatización.

El primero de ellos es la consolidación de la información. Los datos relevantes en materia de sostenibilidad se encuentran repartidos entre diferentes departamentos (Recursos Humanos, Operaciones, Compras, etc.), y su recopilación supone un gran esfuerzo, ya que en muchas ocasiones se realiza de forma manual. En segundo lugar, estos profesionales han de asegurarse de que esos datos sean fiables, pero cuando proceden de diferentes proyectos se manejan, en muchos casos, fuentes de escasa calidad que dificultan la evaluación de la contribución y el retorno de la inversión de cada proyecto realizado.

El tercer desafío es la necesidad de establecer los parámetros y definir los KPIs que se van a utilizar a la hora de analizar los datos. En este caso, lo más recomendable es adoptar alguno de los estándares globales de medición de la sostenibilidad, como pueden ser GRI, SABS o IR, además de vincular el impacto a alguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) definidos por la ONU.

Para llevar a cabo toda esta tarea es imprescindible dotar a la empresa de recursos propios, de profesionales que asumen esas funciones y dedican más de un 30% de su tiempo, según datos de DIRSE, a estas tareas administrativas. Y el último desafío consiste en implicar en la estrategia de sostenibilidad a todos los grupos de interés de la compañía (empleados, clientes, inversores, proveedores), ya que de todos ellos va a depender el reporting de resultados.

Las compañías cotizadas, las que facturan más de 20 millones y las que tienen más de 500 empleados están obligadas (Ley 11/2018 de información no financiera y diversidad) a reportar las acciones de carácter social y medioambiental, de compromiso con el buen gobierno y la gestión responsable. Por tanto, ya sea por ley o por convicción, la sostenibilidad, como decíamos, no es una opción para las empresas, como tampoco debería serlo que dentro de su estrategia de digitalización se incluyera la automatización de sus procesos de monitorización, medición y análisis de sus acciones de desarrollo sostenible.

A través de tecnología como la que ofrece la plataforma de APlanet es posible tener toda la información consolidada en un mismo lugar, con un dashboard o cuadro de mando con los KPIs que nos interesan para visualizar de forma automática su evolución y adecuación a objetivos. El sistema puede almacenar los datos actualizados en tiempo real, detectar irregularidades e incorporar documentos y facturas que evidencien los datos, aumentando la fiabilidad de la información. De este modo, estos profesionales podrían ahorrar gran cantidad de tiempo de gestión, tener los informes de reporting listos en menos tiempo y conseguir un mayor engagement con los grupos de interés.

Johanna Gallo es CEO y cofundadora de APlanet