Jeanologia: visionarios de la tecnología, la sostenibilidad y la moda

Por Redacción

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Jeanologia se fundó en Valencia hace 25 años. “Ya entonces la industria textil era responsable del 20% de la contaminación de las aguas del planeta, y aunque el fast fashion aún no dominaba el gran consumo, se veía venir que llegaríamos a donde estamos: el 20% de las prendas que se fabrican nunca son utilizadas por nadie y terminan incineradas o enterradas, causando un impacto ambiental de consecuencias irreversibles”, afirma Enrique Silla, fundador de la compañía.

Jeanologia surgió para transformar el modo de producir textiles a través de nuevas tecnologías y procesos productivos: “Estábamos convencidos de que la forma en que se produce un producto forma parte de su ADN, y que tarde o temprano el consumidor reconocería a las marcas que fabrican respetando al planeta y a las personas. Sabíamos que cuidar el planeta sería, además de gratificante, un gran negocio, y decidimos focalizarnos en el mayor producto de consumo textil: los famosos Blue Jean (vaqueros)”, recuerda Silla.

Su aspiración era “deshidratarlos“ eliminando totalmente el agua de su proceso productivo y “desintoxicarlos“ eliminando cualquier residuo tóxico. “Hoy el 35% de la producción mundial usa nuestras tecnologías limpias. En 2025 no se producirá un solo Blue Jean en el mundo que contamine los ríos o mares de nuestra madre tierra”, añade.

Jeanologia es una empresa basada en valores: “Demostramos cada día que los negocios son fundamentalmente una fuerza para el bien que genera beneficio social y financiero”.

 Han desarrollado cinco tecnologías que cambian la forma de producir textiles, pero “si una invención no es capaz de reducir costes o simplificar y agilizar procesos, simplemente no la lanzamos al mercado, por muy sostenible que sea. Ha sido nuestra gran aportación. Con la implantación internacional hemos logrado vender nuestras tecnologías y modelos operativos en los 5 continentes, impactando así en el mercado y en el mundo”, añade.

Su mayor éxito fue a finales del 2018. Crearon para Levi’s una planta textil en pleno desierto de Nevada, un lugar donde el agua no existe: la primera planta textil de la historia que no usa agua y garantiza cero vertidos: “Para nosotros fue un acontecimiento planetario. Desde hace 4000 años, cuando los egipcios tintaban algodón a orillas del Nilo, nunca se habían producido textiles sin agua, sin vertidos y además reduciendo costes”, asegura Silla.

Iniciaron su actividad como una consultora. Pronto descubrieron que su aspiración no era mejorar un 10% o 15%, sino mejorar por 10. Para ello necesitaban tecnología. A partir del 2000 se transformaron en una compañía tecnológica que fabricaba maquinaria, desarrollaba software y ofrecía un servicio propio de una consultora. “El cambio del servicio al producto fue un reto importantísimo. Nos obligó a localizar equipos de ingenieros de campo en 19 países en los 5 continentes. Ha sido uno de nuestros mayores retos: pasar de ser un exportador que vende el 95% de sus productos fuera de Europa a una empresa integrada en los tejidos industriales y sociales de allí donde vendemos. Formamos un equipo de 220 Jeanologist de 21 nacionalidades situados en 19 países”.

2020 supone para Jeanologia una nueva transformación. Hoy operan más como una compañía de software y soluciones llave en mano. Los modelos operativos son más importantes que la tecnología: “Ahora se trata de conocer mucho mejor cómo operan nuestros clientes y los clientes de nuestros clientes para aportar valor y hacerlo con mucha agilidad”.

Gestionar crecimientos del 30/40% al año ha sido un trabajo apasionante, pero les ha costado crear un ecosistema de colaboración con plataformas abiertas a proveedores, clientes y competidores. “Este nuevo reto requiere grandes dosis de honestidad y humildad para generar ilusión y confianza”, afirma Silla.

Jeanologia mide la cuenta de resultados financiera y la ecológica, que recoge el resultado anual en millones de metros cúbicos de agua contaminada ahorrada a ríos y mares. Ambas son auditadas. Entre 2012 y 2019 han pasado de facturar 19 millones a 105; de 26 empleados a 240 y de ahorrar 1,3 millones de metros cúbicos de agua contaminada a más de 13.

Su gran objetivo antes del 2025 es MISSION ZERO: que ninguno de los 5.000 millones de vaqueros producidos al año en el mundo generen contaminación o descargas tóxicas.

Su principal proyecto es “URBAN FACTORIES”: un nuevo modelo de producción bajo demanda que permite producir digitalmente de uno en uno a costes de producción industrial, sin contaminar y cerca del consumidor final; producir solo lo que se vende bajo demanda en lugar de vender lo que se produce. Las fábricas del futuro se situarán en las smart cities y generarán miles de puestos de trabajo en Europa. Habrá una nueva generación de industriales y artesanos tecnológicos. “Los próximos 10 años serán del off shoring. El 20% de la producción textil se hará cerca de donde se consume”.