El real brasileño gana fuerza frente al dólar

Por Redacción

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El real brasileño ha liderado las ganancias entre las divisas de mercados emergentes, después de que el Banco Central de Brasil decidiera el miércoles por la noche subir los tipos de interés en 100 puntos básicos, hasta el 5,25%, el nivel más alto desde hace casi dos décadas para contrarrestar la creciente inflación y que ha llevado al real a ganar un 0,8% frente al dólar, situándose en 5,13 reales por cada dólar estadounidense.

Los banqueros centrales, que decidieron por unanimidad incrementar los tipos, no descartaron otra subida en el precio del dinero hasta niveles de entre el 6% y el 7%.

En su decisión de política monetaria, los representantes de la institución central explicaron que las crecientes presiones sobre los precios, en un momento en el que el sector de servicios está recuperando su actividad, podría resultar en un mayor deterioro de las expectativas de inflación.

“Un ajuste monetario más rápido es lo más apropiado para garantizar el anclaje de las expectativas de inflación”, incidieron en un comunicado que acompañó a la decisión.

Según la analista de Olivia Álvarez, analista de Monex Europe, la agresiva reacción del organismo a la dinámica inflacionaria del país es una de las más pronunciadas en el espacio de mercados emergentes a fecha de hoy. El sólido ciclo de normalización monetaria en Brasil busca revertir una senda descontrolada de la inflación, que ya se ubica en 8,59%, de una meta de 3,75% este año y 3,50% en 2022.

Si bien el incremento general de los precios responde en mayor medida al encarecimiento de categorías más volátiles como el combustible y los alimentos, el instituto emisor teme que el traspaso a la inflación subyacente de la economía podría ser más agresivo en el entorno de reapertura progresiva del país. Más aún, el Banco intenta prevenir un proceso nocivo de deterioro de las expectativas de inflación, pese a que muchos de los efectos recientes deberían ser de carácter transitorio.

Ante este panorama, el Banco Central de Brasil tiene pocas opciones más que acelerar el ciclo de ajuste como vía para volver a anclar las expectativas de inflación a la meta deseada.