Antonio Garamendi
Presidente de CEOE

Convivir con el virus

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El tránsito de la sociedad española y de las empresas a través de la crisis del COVID-19 sigue un patrón reconocible. Después del shock inicial –¿quién iba a pensar que un virus fuera a golpear la economía mundial como lo ha hecho?—, en el que en términos económicos hablábamos de una recuperación económica en forma de ‘v’, hemos tenido de que adecuar nuestra mirada para empezar a ver la salida de este bache en el medio y largo plazo.

Hay quien habla de una salida en ‘k’, con un incremento de las desigualdades, lo que nos hace pensar que, en efecto, lo que está ocurriendo es que hemos cambiado de fase, y somos conscientes de que, más que combatir un shock externo, lo que hay que hacer es convivir con él conjurando en lo posible esa recuperación desigual.

Así pues, lo que tenemos ante nosotros, al menos desde la óptica empresarial, es el reto de llevar nuestra flexibilidad y nuestra capacidad de adaptación hasta el extremo, para adaptarnos a la nueva situación hasta que contemos con una vacuna.

En esta adaptación será clave extender y garantizar las medidas de seguridad sanitaria de modo que podamos mantener la actividad económica en los niveles habituales sin poner en riesgo nuestra salud, que es lo primero.

Pero también tenemos que combinar estas acciones con la necesaria preparación para una nueva realidad. Hay sectores económicos que tardarán mucho tiempo en recuperarse, o que directamente se transformarán. Puede que ese sea el origen de lo que podría ser una crisis en ‘k’.

Sin embargo, si sabemos depositar nuestros esfuerzos, nuestros recursos presupuestarios y los fondos europeos en aquellas inversiones que aportan valor añadido, podremos evitar que trabajadores y empresas se queden atrás.

Me refiero a que la apuesta por la formación, la digitalización o la transición ecológica debe ser prioritaria para poder dar nuevas oportunidades a estas empresas y trabajadores; y para que nuestro modelo económico se torne más competitivo, sostenible e inclusivo.

Desde CEOE, esta apuesta se está materializando en la recién creada Oficina Técnica de Apoyo para Proyectos Europeos, con la que estamos trabajando ya para generar más de una decena de macroproyectos tractores a través de los que vehicular todo tipo de iniciativas empresariales que quieran optar a esos fondos europeos.

Del mismo modo, no podemos olvidar que el día a día nos exige también adecuar los apoyos públicos a la coyuntura.  Con esto me refiero, a la necesidad de mantener las facilidades de financiación a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) o las condiciones especiales de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) todo el tiempo que sea necesario.

No nos engañemos. La gran recesión de la pasada década transformó las economías, pero esta pandemia lo hará de forma aún más profunda. Solo adaptándonos a lo que venga, con la mayor resiliencia, tendremos posibilidades de éxito.

Para terminar, quisiera insistir en otro elemento que en CEOE consideramos vital para poder sobreponernos a esta situación. Se trata de la confianza. De nada servirán los recursos que podamos captar y distribuir, o las ayudas que podamos extender si el tejido productivo no puede desenvolverse en un contexto de certidumbre, seguridad jurídica y predictibilidad.

Eso es algo directamente relacionado con la fiabilidad de los legisladores y también con la opción de aquellos que ostentan la capacidad de dirigir el país de hacerlo buscando los consensos y la unidad.

Los empresarios estamos empeñados en nuestra apuesta por el diálogo con los sindicatos y el Gobierno. Es una de nuestras señas de identidad, como también los es la capacidad de negociación que tenemos en el ámbito bipartido con los sindicatos. Ese ámbito que es la negociación colectiva es un reflejo de lo que somos capaces de hacer cuando ponemos sobre la mesa el bien común y tratamos de alcanzarlo desde la legítima defensa de nuestros intereses y opiniones. Ese ejercicio es extensible a todos los ámbitos y España necesita ahora más que nunca de ese espíritu de consenso y unidad.