Barcelona Tech City: el gran ecosistema emprendedor del sur de Europa

Por Benito Badrinas

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El mundo de la innovación y la tecnología impulsa a través de Barcelona Tech City un ecosistema emprendedor con epicentro en la capital catalana. En pocos años, la entidad ha aglutinado una comunidad de más de 1.200 asociados y la complicidad de administraciones y grandes corporaciones para crear el gran hub tecnológico del sur de Europa. Barcelona Tech City dispondrá en los próximos años de un campus urbano para el desarrollo de este tipo de proyectos en diversos edificios que sumarán más de 40.000 metros cuadrados.

Byhours es una de las startups que comenzó allí. Se trata de una plataforma que permite la reserva de microestancias de hasta 12 horas en más de 3.000 hoteles de seiscientos destinos de Europa, Latinoamérica y Oriente Medio. “Fuimos de los primeros en llegar al Pier 01, entonces el único edificio de oficinas disponible de Barcelona Tech City, porque buscábamos un espacio emblemático que facilitase la visibilidad de una startup”, explica Christian Rodríguez, que fundó la empresa junto a otros socios en 2012. “Encontramos un espacio fantástico para el networking y la transmisión del conocimiento entre colegas emprendedores en un ambiente de respeto y confianza”, añade.

Ocho años después, Byhours continúa en el Pier 01, aunque se aleja ya de los parámetros propios de una startup para mostrar los de una pyme con 58 colaboradores divididos entre sus oficinas de Barcelona y México DF, y una facturación prevista para el cierre de este ejercicio de 6,5 millones de euros gracias a la gestión de unas 130.000 reservas hoteleras. “Tenemos previsto seguir en el Pier 01, porque nos sigue aportando muchísimos contactos de primer nivel, ya que por aquí pasan políticos, importantes inversores y empresarios de interés para nosotros”, dice Rodríguez.

Nacida en 2010 como una asociación privada sin ánimo de lucro, los espacios disponibles de Barcelona Tech City (BTC) acogen hoy en día alrededor de 150 proyectos empresariales, que emplean a unas 1.500 personas. Su impacto, no obstante, va mucho más allá porque es el nexo de unión de todo el ecosistema emprendedor de Barcelona gracias a sus más de 1.200 asociados, incluyendo grandes corporaciones que buscan acercarse de esta manera a la innovación tecnológica. En Barcelona Tech City se encuentran o se mueven grandes y pequeños inversores, business angels, consultoras de todo tipo, aceleradoras, empresas de servicios, grandes compañías con su equipo de innovación, organismos públicos, universidades y, por supuesto, emprendedores.

“BTC es un ejemplo de éxito de colaboración público-privada para crear el punto de encuentro del ecosistema emprendedor de Barcelona”, dice Miguel Vicente, presidente de BTC, al rememorar los inicios del proyecto, en 2010. Una idea que pretendía facilitar el contacto entre el talento y el capital para fortalecer la cada vez más importante industria emprendedora. Un proyecto que fue creciendo y sumando adhesiones hasta que en 2016 dio un paso decisivo: la inauguración de unas instalaciones en el Palau de Mar, junto al Port Vell, que la administración autonómica ponía al servicio del sector para el desarrollo de actividades en un inmueble de 10.000 metros cuadrados.

Al primer Pier –palabra inglesa que significa muelle, por la ubicación del edificio junto al puerto- le siguió la puesta en marcha de otros 3.500 metros cuadrados en otro edificio muy próximo. El bautizado como Pier 03 comenzó su andadura en mayo del 2019 y concentra el conjunto de proyectos relacionados con el blockchain, entre otros. Una especialización que continuará con el Pier 05, que permitirá ubicar en el edificio de la Bolsa de Barcelona, en el céntrico Paseo de Gracia, un clúster de 1.000 metros cuadrados especializado en fintech e insurtech.

El neobanco BNC10 tiene previsto aterrizar en el Pier 05 a lo largo del primer trimestre de 2021. “Estuvimos una temporada trabajando en el Pier 01 y nos fue muy bien porque nos dio visibilidad y facilitó contactos, pero lo que nosotros necesitamos de verdad es relacionarnos con startups del sector fintech e insurtech”, explica David Montanyà, uno de los fundadores de BNC10. “El Pier 05 –añade- aglutinará al conjunto de empresas de este tipo ahora dispersas por la ciudad”. Este neobanco se lanzó al mercado en septiembre de 2019 y trabaja para cerrar la primera ronda de inversión con la que espera captar 10 millones de euros, algo que prevé conseguir una vez se supere la actual crisis pandémica. “Lo que sí que tenemos claro es que la unión hace la fuerza, y cuantos más players del sector nos juntemos, más sinergias podremos lograr”, sostiene Montanyà. Una especialización de espacios que BTC continuará impulsando. “Buscamos oficinas para otro clúster centrado en las ciencias de la salud y la biotecnología”, sostiene Vicente.

Sin embargo, el proyecto estrella en el que ahora trabaja la asociación es la rehabilitación y reforma del edificio de Correos, al final de la concurrida Via Laietana y muy cerca del Pier 01 y Pier 03. La operación cuenta con el apoyo de la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, que cede buena parte del inmueble, el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, que liderará la inversión en la rehabilitación del edificio, y el Ayuntamiento de Barcelona, que se ha comprometido con la aprobación urbanística. En total se reformará un inmueble de 30.000 metros cuadrados, buena parte de los cuales se destinarán al desarrollo de empresas tecnológicas y startups. Los proyectos relacionados con la movilidad y el comercio electrónico tendrán en este hub un protagonismo importante y, de hecho, una vez concluida la reforma del inmueble, Correos pretende trasladar allí su centro de innovación: Correolabs.

Un proyecto que aún tardará algunos años en materializarse, pero que sumado al conjunto de los edificios ya en marcha, permitirá a BTC poner a disposición de sus asociados más de 40.000 metros cuadrados destinados a la innovación tecnológica y la creación de empresas. Estará entonces más cerca el objetivo de la entidad de convertir Barcelona en un campus urbano centrado en la innovación y el emprendimiento con distintos hubs especializados repartidos a lo largo de la ciudad. Y todo ello con el apoyo de las administraciones públicas y grandes corporaciones, que mantienen su apuesta por convertir la capital catalana en el hub tecnológico de referencia del sur de Europa. De hecho, Barcelona captó en 2019 un total de 900 millones de euros en inversiones para este tipo de proyectos, según los datos de BTC.

Y aunque los inversores internacionales sí están presentes en el ecosistema tecnológico barcelonés, no tanto los emprendedores foráneos, que sólo firman el 10% de los proyectos que se desarrollan en los Pier 01 y Pier 03. Una carencia que la asociación espera que se vaya corrigiendo en los próximos años con la apertura de los nuevos espacios, que permitirán descongestionar las actuales oficinas y poner a disposición de los emprendedores más metros cuadrados para el lanzamiento de proyectos. “La mayoría de proyectos nacen con vocación internacional, eso sí que lo tenemos claro”, dice Miguel Vicente, que compagina la presidencia del BTC con la de Antai Venture Builder, una firma especializada en la creación y desarrollo de negocios digitales de la que han salido proyectos como Wallapop, Glovo o CornerJob, entre otros.

La internacionalización se respira en los campus tecnológicos de referencia para BTC, a los que sigue para adaptar su modelo al ecosistema barcelonés: Mars District, en Toronto; Industry City, en Nueva York, y ya más cerca StationF, en París. Este último ecosistema cuenta con espacios de 50.000 metros cuadrados en los que alberga más de mil startups, que se desarrollan con más o menos éxito en alguno de los 30 programas que impulsa la entidad. Todo un espacio al servicio íntegro del emprendedor y, de hecho, para que este se preocupe únicamente de crear, acaba de poner en marcha un programa de coliving o covivienda con una oferta de 100 apartamentos, que suman 600 camas, destinados a las profesionales que trabajan allí.

Miguel Vicente, como presidente del BTC, está al frente de una junta de 21 miembros que cuenta con destacados emprendedores, como Lucas Carné (Privalia), Carlos Blanco (Nuclio), Jaume Gomà (Ulabox), Josep Maria Echarri (Inveready) o Carlota Pi (Holaluz). La junta es elegida por las 1.200 empresas asociadas y tiene como misión promover el ecosistema emprendedor de la mano de un equipo gestor que encabeza Miquel Martí en calidad de consejero delegado.

“Trabajamos para que Barcelona pueda competir a nivel europeo en la creación de proyectos innovadores en un momento especialmente relevante, porque la sociedad está avanzando a pasos agigantados hacia la digitalización y, si conseguimos posicionarnos en esta tendencia, creo que los ciudadanos van a ganar mucho”, señala Vicente, que sostiene que en economías avanzadas como las de Estados Unidos, Israel o los países nórdicos el 20% del PIB y el 15% del empleo provienen del sector de la innovación y la tecnología. “Hacia aquí debemos aproximarnos”, apunta.

En menos de diez años BTC ha conseguido ser una de las entidades con más asociados del mundo empresarial catalán. Sin olvidarse de sus principios fundacionales, ahora busca también acercarse a los ciudadanos de Barcelona y Cataluña. “Sabemos que somos un escaparate formidable para los inversores, pero también queremos serlo para los ciudadanos, porque acercando nuestro espíritu innovador al conjunto de la sociedad nos beneficiamos todos”, concluye Vicente.