Qué nos espera en este 2021

Por Jordi Benítez

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Los pronósticos más recientes del Banco de España sobre la recuperación de nuestra economía fueron que nuestro PIB crecería este año entre un 4,2% y un 8,6%, una horquilla enorme que refleja que hay una incertidumbre amplia sobre cómo pueden evolucionar las cosas. La aparición de la vacuna, la evaluación sobre su funcionamiento y las consecuencias sobre el distanciamiento social son claves para una economía como la nuestra.

Javier Díaz-Giménez, profesor del IESE, no duda de que nuestro futuro dependerá de la crisis sanitaria y las medidas de contención: “El rebote será lento hasta que vuelvan los turistas. Entonces se acelerará muy rápidamente”, sostiene. El escenario de que en verano hubiera una inmunidad suficiente que permitiera la movilidad sería el ideal. A día de hoy, no son buenas noticias como que no haya corredor seguro entre Londres y Canarias. Giménez estima además que su sensación es que el Covid ha llegado para quedarse, y que los rebrotes, mascarillas y vueltas a vacunarse podrían no durar seis meses, si no una generación.

Este contexto no es un marco positivo para la economía española. “Nuestro modelo se basa mayoritariamente sobre los servicios. China sin embargo tiene mucha industria y mucho I+D”, recuerda Rafael Pampillón, profesor de IE Business School. Por ese motivo nuestra economía ha sido y va a ser una de las más afectadas del mundo por el coronavirus. A ello hay que añadir la mala gestión de la pandemia, algo que no ha ocurrido en los países asiáticos. China, Indonesia, Corea del Sur o Japón la han gestionado bien por medio de los rastreos. Además, su elevada capacidad de manufactura está haciendo el resto en lo que se refiere a la vuelta a la normalidad de su economía.

España depende mucho del turismo, la restauración y las pymes. “Hay que ir cambiando. Ver qué tipo de economía vamos a tener. Si vamos a adaptarnos las nuevas tendencias”, señala Pampillón. El profesor insiste en que los países que están teniendo una recuperación en V destacan por tener una apuesta elevada por el I+D, como China: “El 80% del gasto en este capítulo lo realizan allí las empresas. Aquí nos quedamos en el 60%”, sostiene.

La caída del PIB español ha sido finalmente del 11% en 2020, pero la incertidumbre en torno a los datos hace que los economistas sean incapaces de prever qué va a pasar y cuándo podemos recuperarnos. Recientemente CaixaBank apostó por el segundo trimestre, pero Díaz-Giménez estima que realmente nadie tiene ni idea.

Ante esta circunstancia, Pampillón piensa que hay algunas cuestiones claras sobre las que se podría actuar: por ejemplo, reconocer que no es el momento de subir el salario mínimo interprofesional (SMI), las pensiones ni el sueldo de los funcionarios. También que los Presupuestos deberían ser más lógicos. Se propone un gasto récord -550.000 millones- con unos ingresos de 420.000 millones -más que probablemente muy inflados-: un déficit de 130.000 millones y una deuda del 120% PIB. “No podemos malgastar”, lamenta Pampillón. Más aún teniendo en cuenta las 750.000 personas que hay en ERTE y los 3.850.000 parados, “que el año que viene serán cinco millones”, añade el profesor del IE.

El 67% de la caída del 11% del PIB prevista por el Banco de España se debe al turismo, afirma Pampillón. Están cerrando muchos comercios, hoteles, agencias de viajes, empresas de transporte…

Díaz-Giménez coincide en que hablar de reforma laboral o subidas de SMI o sueldos de funcionarios no es lo más oportuno en este momento: “Está claro que ganó un Gobierno de izquierdas que va a intentar implantar su agenda social, pero esta choca con la reconstrucción de la que habla el Gobierno”. El profesor del IESE recuerda que los Presupuestos están condicionados por la UE y la eurozona: “Es muy difícil explicar la subida de sueldos de los funcionarios y las pensiones en el contexto actual. El año que viene habría que repartir miseria: si subes un 10% en un sitio, bajar un 10% de otro. De cara a la consolidación, este Presupuesto la retrasa y la encarece. Da mal ejemplo. Falta rigor presupuestario”.

A estos problemas se añade la expectativa ante cómo puede acabar el Brexit y cómo se gestionarán los fondos europeos. “Si la vacuna funciona, la recuperación será rápida, pero hay que pedir al Gobierno que no cometa errores de libro: tiene que haber más coordinación entre la administración central y la autonómica y los Presupuestos deben ser asumibles”, añade Pampillón.

Díaz-Giménez admite que el Gobierno ha perdido una oportunidad: el IPC ha caído, de modo que no se entiende la subida de las pensiones; no hay pérdida del poder adquisitivo. Al mismo tiempo, se muestra “razonablemente optimista” con los fondos europeos: “No veo por qué tienen que salir mal. El Gobierno lo está haciendo bastante bien en Europa. Está siendo eficaz al más alto nivel. El 20 de enero -el artículo se publicó en papel antes de esta fecha- estarán las líneas maestras y los proyectos tractores. La UE pondrá condiciones, pero cuando te haya dado el dinero, te lo ha dado: no va a entrar en el detalle”, asegura.

El profesor del IESE sostiene a pesar de ello que va a continuar la destrucción de empleo y de empresas. En su opinión, frente a lo que dicen otros, estima que “lo más eficaz es que el dinero se destine a ayudar a las personas, no a las empresas. Las empresas que cierren ya abrirán, o abrirán otras”. Estima que se está siendo “demasiado dramático con los bares y restaurantes”, al tiempo que se debe hacer lo que haga falta para que vuelvan los turistas y no cometer errores como los ocurridos en Palma de Mallorca.

Mientras se mejoran las medidas y llega la recuperación, en la memoria queda aún la crisis que vivió España con Zapatero. “Creo que la gente cada vez es menos socialista: por la falta de unidad que hay en el Gobierno, las afirmaciones que hace Podemos y la mala gestión de la pandemia”, estima Pampillón. Más allá de esta consideración política, incide en que la crisis con Zapatero fue muy larga (de 2008 a 2013); que no se está llevando a cabo la reforma de la educación necesaria y que no se ha reflexionado sobre qué tipo de economía puede llevar a cabo España y cómo se puede mejorar la formación del capital humano: “Es algo que hay que exigir al Gobierno”, afirma Pampillón. Las llamadas nuevas tecnologías no han entrado en España con la profundidad que deberían: “Robótica, 3D, realidad virtual aumentada, inteligencia artificial, procesos de almacenamiento, plataformas logísticas, biotecnología, big data, ciberseguridad… Hay un campo enorme”. La descarbonización, las electrolineras o la digitalización son en principio terrenos que deberían verse impulsados por los 26.000 millones de fondos europeos que entrarán este año.

Díaz-Giménez estima que el cambio tecnológico y el climático son los dos grandes temas que vienen: “El cambio climático va a ser cada vez más importante, porque no queda más tiempo. La vuelta de Biden a los acuerdos de París es una gran noticia. Sería muy bueno que hubiera una reunión internacional sobre esta cuestión en Estados Unidos”.

Por lo que se refiere al Brexit, Pampillón es muy pesimista. “Nos afectará mucho en cuestiones como las exportaciones o el turismo. Va a ser una debacle. La economía británica va a quedar muy tocada. No van a venir tanto, y allí destinamos el 7% de nuestras exportaciones”.

Díaz-Giménez, por su parte, piensa que la relación comercial entre la UE y Reino Unido se acabará allanando: “Reino Unido tiene una posición negociadora nula. Un país que importa alimentación y exporta manufactura y servicios está muerto. Habrá imágenes de colas de camiones, pero durarán poco. La parte de escenificación política vendrá ahora, y luego aparecerá la sensata. El Reino Unido volverá a la UE”, asegura.

¿Saldremos de esta crisis del mismo modo que en la anterior? En una encuesta realizada entre 58.000 empresas europeas por la Cámara Española, las empresas de nuestro país (unas 2.200 de las encuestadas) destacaban sobre la media continental en sus perspectivas sobre las exportaciones. Pampillón lo ve comprensible, pensando en la anterior crisis financiera: “En 2007- 08 no había consumo interior en España. Ahora hay algo. Había que vender fuera. Las exportaciones pasaron de ser el 23% del PIB en aquel entonces al 34% del año pasado”.

La crisis anterior empujó la internacionalización de las empresas españolas, y el clima post-Trump puede que revitalice de nuevo el comercio global. “Biden ha pedido a Londres que Irlanda se mantenga unida, por ejemplo, y en cuanto a China, la postura estadounidense quizá no se retrotraiga del todo, pero no avanzará más”, indica Pampillón. El profesor del IE piensa que en general vamos hacia un mundo menos tenso tras la salida de Trump. Díaz-Giménez esti- ma que “Biden empezará a marcar diferencias con Trump ante la amenaza de que se vuelva a presentar. Intentará diferenciarse y ser razonable para que nadie quiera volver a Trump y parecerse para no alienar a las bases de Trump. Buscará un equilibrio”. En un plano más glo- bal, el profesor del IESE cree que Europa sale reforzada con Biden. En cuanto a China, afirma que nunca defenderá las agresiones que hacen allí a la libertad y a los derechos humanos, “pero como régimen totalitario lo están haciendo todo bien en la gestión económica. Por ese motivo, para resistir a China, Estados Unidos necesita a Europa. Están perdidos si cada uno va por su cuenta. Para mantener el pulso con China, hay que reforzar el vínculo atlántico. Eso también significa que el Reino Unido se debilitaría más”.

Por lo que se refiere a la UE, Pampillón opina que está siguiendo una política acertada: “Se refleja en las acciones, también de la Bolsa americana. Y es la misma política que parece que va a seguir Estados Unidos. Janet Yellen (nueva secretaria del Tesoro con Biden) es muy keynesiana: muy proclive al gasto público y a la política monetaria expansiva, que es la que se siguió en 2008 tras la crisis subprime. Las políticas de oferta a favor de la empresa se iniciaron con Reagan, siguieron con Bush padre y continuaron con Clinton. Propiciaron veinte años de crecimiento espectacular. Tras el atentado de las torres gemelas, con la crisis económica, Bush hijo redujo el gasto público, los impuestos y los tipos de interés; Obama siguió con la política expansiva y volvió a subir el gasto público y puso aranceles. Biden seguirá con políticas keynesianas, aumentando el gasto público y bajando los impuestos si hay que bajarlos”, sostiene Pampillón.

Al mismo tiempo, las empresas tendrán que esmerarse con más innovación para protegerse. Medidas como la subida del SMI no les favorecen en absoluto: “Aumentan las cotizaciones a la Seguridad Social, los costes salariales, los de las empresas… Muchas de ellas van a cerrar, con lo que habrá más paro”, lamenta Pampillón. España, con un nivel bajo de industria, de investigación y desarrollo y una mala gestión de la pandemia, no cuenta con la fortaleza de una economía como la alemana, cuya industria pesa el 30% de su PIB. No son buenas perspectivas, pero habrá que arremangarse y poner las bases para un futuro mejor.