Instagram no solo sirve para ‘frivolear’

Por Redacción

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La pandemia nos ha impedido el contacto y nos ha obligado a la conexión. Vía redes sociales, la más utilizada, Instagram. La app de fotos de Mark Zuckerberg se ha visto potenciada como escaparate de todo aquel al que no le alcanza con disfrutar de lo que tiene delante fuera del ordenador o el móvil. Cada vez más jóvenes, y no tan jóvenes, se unen a esta plataforma cuyo negocio no deja de crecer. El marketing de productos de ropa, alimentos e incluso, del cuidado y culto al bienestar físico, son ya enseñas recurrentes en el ecosistema de una red que se nutre, precisamente, de cada uno de nuestros pasos en una red cada vez más popular. Según estadísticas de consultoría de redes sociales, en la España del 2021 el 70% de los usuarios digitales usa Instagram, y el 79% ha tirado de comercio electrónico en al menos alguna ocasión durante el último mes, con la alimentación y el cuidado personal como las principales categorías de consumo.

Todo lo anterior, se dice, viene acompañado de una mayor superficialidad en el debate público, toda vez que la foto y la storie reemplazan, con mas asiduidad, al texto y el artículo. Frente a la creciente polarización que crea una red basada en el sentimiento, comienzan a brotar, no obstante, soluciones intermedias.

Como toda crisis, esta también abre oportunidades: empieza a haber quien encuentra en Instagram el “sistema” desde el cual expandir un cambio sobre cuestiones más profundas, como la prudencia, la sinceridad y la legalidad como modo de vida y, también, en la toma de decisiones.

Una rubia muy legal es una de estas iniciativas. Lucía Gomá Garcés, su promotora, es una graduada en Derecho por la Universidad de Rey Juan Carlos Tercero de Madrid y futura abogada (con máster en el Instituto de Empresa), hoy de 24 años, que se ha propuesto ‘instagramizar’ el Derecho. Para ello, coge un asunto legal de actualidad, como puede ser una medida de restricción a la movilidad, y explica, de forma simple, sus porqués, pros y contras. “Instagram ofrece un impacto muy inmediato, muy visible, pero precisa de un mensaje muy directo”, explica Gomá. Todo ello, con stories que provocan el debate de un público que, según sus métricas, crece al ritmo de 200 lectores orgánicos cada mes.

Se trata, pues, de jóvenes de entre 18 y 30 años, fundamentalmente de Madrid y Barcelona, interesados en atar los cabos del Derecho que parecen dejar sin atar los medios de comunicación masivos. Curiosamente, el 60-70% de su público son mujeres. La cuenta se creó en noviembre y ya suma más de 1.000 seguidores orgánicos (esto es, reales y no comprados). Seguidores potencialmente ‘influyentes’.

Gomá tiene ahora como objetivo llegar a los 10.000 seguidores, y ya ha recibido el interés de potenciales inversores de cara a un modelo de negocio fijo para una idea sin, por el momento, competidores. Aún así, la emprendedora declara que no tiene aún clara una perspectiva de negocio definida para el proyecto. Por ahora, insiste, es un ‘hobby’ al que le dedica mucho tiempo.

“Por ahora soy yo sola, si bien me ayudan muchas personas, pero me lo estoy tomando muy en serio. Lo combino con un trabajo en un despacho y aun así le dedico varias horas todos los días. Dedico los fines de semana a grabar el vídeo de la semana. Siempre fui de leer prensa por la mañana y me dedico a esto cuando puedo, por ejemplo, después de cenar”, cuenta Lucía a Corporate. “Lo más complicado es la investigación de los contenidos. No se trata de encontrar una buena foto para la storie, sino de hacer un relato sencillo y a la vez respaldado por documentos, porque luego llegan muchas preguntas a través de la red. Sobre todo, de la covid y las restricciones”.

En esa línea, asegura haber recibido un feedback por lo general positivo de sus lectores/espectadores, a los que muchas veces llega por el “boca a boca”. A veces, no obstante, le resulta especialmente complejo superar las barreras de la polarización, lo que le obliga a dedicar la mayor parte del tiempo a la investigación del contenido que luego publica.

“Una fundación con una ideología muy concreta se ha puesto en contacto conmigo, pero lo he rechazado porque, al menos de momento, intento conservar el ideal de ofrecer un producto que no se asocie a ninguna ideología política más allá del Estado de Derecho como tal”, dice la fundadora de Una Rubia muy legal, que colabora, al margen, con la fundación Hay Derecho. “Es complicadísimo no caer en la polarización. Fake news o noticia real. Lo que hay detrás de la titulitis de los medios de comunicación. El de Una rubia muy legal es un intento, sobre todo, de que la gente esté menos polarizada, y de hacerlo con consejos. Nos han pedido asesoramiento expreso para casos concretos, pero hasta ahí no llegamos de momento”.

Ya ofrece asesoramiento legal e incluso financiero otra atrevida iniciativa de jóvenes emprendedores, en su mayoría, argentinos, que llevan tiempo en Madrid y que han encontrado en el cóctel “pandemia-instagram” la oportunidad para lanzar Cruzar el Charco, una “agencia de asesoría migratoria” con la red de las fotos como plataforma, según la define su fundadora Mercedes Caamaño, de 30 años, con estudios en moda y marketing digital en UADE Argentina y Central Saint Martins Londres.

Ella es argentina y vive en Madrid hace 5 años. Junto con un grupo de jóvenes de entre 30 y 35 años, ofrecen soporte a la mayoría de los trámites migratorios. “Nos encargamos de realizar trámites de residencias, ciudadanías, visados e inversiones para todos aquellos que quieran poner un pie en España. Contamos con profesionales en el ámbito legal, fiscal, tributario, especializados en extranjería, para poder dar soporte a cualquiera de los trámites necesarios a la hora de emigrar de Argentina a España”, dice Caamaño.

“Uno de los recursos clave para el lanzamiento de este proyecto, fue Instagram. Además de ser utilizado como una plataforma de contenido, es una herramienta de venta perfecta para este tipo de proyectos donde el contacto estrecho con el cliente es fundamental”, dicen sus fundadores. Dirigida al público joven, en especial, argentino con ganas de emigrar a España, la cuenta tira de un lenguaje en el que se combinan los famosos memes, gifs e imágenes simbólicas que apelan al humor y el doble sentido para captar la atención de forma rápida hacia cuestiones complejas, todas ellas conectadas de alguna manera entre sí.

Desde el principio la idea pareció atender un nicho irresuelto y los números crecieron velozmente. Según los datos de los promotores, en 2021 han aumentado en un 184% los visitantes únicos a la página web a la que vehicula la cuenta de Instagram, www.cruzarelcharco.com. Es decir: crecieron en dicho porcentaje la cantidad de personas que ingresaron al sitio por primera vez. En cuanto a las redes sociales, aumentaron los seguidores en un 80%. Y las consultas recibidas por cualquiera de los tres canales de Cruzar el Charco (mail, web, redes sociales) ascienden a 25/30 personas diarias, interesadas en asesorarse y buscar asistencia en trámites migratorios, señalan desde la plataforma. Números que vienen creciendo en los últimos 90 días y continúan en alza, según reivindican desde Cruzar el Charco.

“La causa de este aumento en las métricas se debe, a nuestro criterio, a que cada vez hay más gente interesada en Argentina en la posibilidad de mudarse a España, sumado al contenido de interés y útil que publicamos, y el efecto del boca en boca de clientes que han quedado satisfechos con nuestros servicios y nos refieren a amigos y familiares. Cabe destacar que no hemos hecho publicidad; simplemente hemos tenido menciones por parte de líderes de opinión (como influencers y periodistas) que nos recomendaron luego de recibir asesoramiento migratorio por parte nuestra”, dice Caamaño. Entre esos medios está el periódico argentino Clarín, el más leído de Argentina.

“Lo que más me sorprende de las consultas que recibimos a diario es la gente que, aún sin papeles o medios económicos para mudarse a otro país, está completamente dispuesta a hacer lo que sea para probar suerte en el viejo continente”, afirma Caamaño sobre sus compatriotas. Y el eco empieza a resonar en España, donde Cruzar el Charco ha sellado una “alianza estratégica” con un estudio de abogados español para seguir adelante con su proyecto, dirigido a asesorar la llegada de inversores argentinos a nuestro país.