Congelados de Navarra: líderes en la verdura congelada en Europa

Por Redacción

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“Congelados de Navarra surgió como un proyecto personal, cuando lo fundé en Arguedas en el año 1998”, explica Benito Jiménez, director general de la compañía. “Por aquella época, yo estaba trabajando en Alimentos Congelados. Sentí que ya había agotado mi etapa profesional allí. Tuve muy claro que mi siguiente paso sería crear mi propio proyecto”, añade. “Fue de verduras porque era lo que yo conocía. Con los ahorros que tenía, aposté por mi proyecto: Congelados de Navarra. Siempre comento que no surgió con la ambición de crecer y ser lo que hoy somos, sino con el objetivo de ganarme la vida con la empresa que siempre había tenido en mente, con la ambición de querer hacer las cosas bien: una empresa ágil, dinámica, que se esforzara en hacer bien las cosas, con sentido común; arriesgando en lo que creía, y algo muy importante, formando un equipo de personas. Aquellos que nos conocen destacan de nosotros el equipo humano que somos. Esto ya hace tiempo que no es un proyecto personal: es el proyecto de todo un equipo del que formamos parte ya más de 1.000 personas”. La empresa cerró 2019 con 223 millones de euros de facturación.

Jiménez piensa con humildad que su empresa ha aportado competitividad, dinamismo, innovación, transparencia y trato cercano a la categoría de verdura congelada: “Aún recuerdo cuando nos adelantamos en productos pre-fritos y asados mientras nadie lo hacía. Fueron muchas horas de trabajo y de errores hasta que conseguimos sacar unos productos que ahora son parte de nuestra propuesta de referencia, y que nos han ayudado a situarnos en el mapa. Hoy seguimos apostando por ese espíritu con el que nacimos”.

La tecnología es un aspecto en el que han destacado: “Nuestra planta en Fustiñana, construida en 2008, sigue siendo una de las plantas de referencia en el mundo de la verdura congelada a nivel mundial”, admite. La relación de socios con sus clientes y proveedores y un equipo joven y muy comprometido son otras claves del negocio.

Congelados de Navarra ha conseguido convertirse en una de las empresas líderes de verdura congelada en Europa y exportar a más de 60 países; también trabajar por igual para el canal de Retail, de Food Service e Industria y ser uno de los principales fabricantes de verdura congelada a nivel mundial. “Uno de nuestros grandes hitos fue convertirnos en el mayor fabricante de brócoli, verduras prefritas y asadas. La construcción de la planta de Fustiñana supuso un punto de inflexión para la compañía. Fue una apuesta muy fuerte desde el punto de vista de construcción de la planta y de la inversión. Costaba lo mismo que facturábamos en ese momento; mirando hacia atrás, fue una gran decisión”, indica Jiménez.

Otro hito importante fue la apertura de la oficina en Estados Unidos. En tan solo cinco años de operación, han tenido datos muy positivos.

Conseguir la financiación ha sido el reto más complejo de la historia de Congelados de Navarra, desde la primera planta hasta el día de hoy. “Hay que tener en cuenta que nace de la iniciativa de una persona con el único apoyo financiero de las entidades financieras”, recuerda Jiménez. Construir el primer almacén de congelado automático de España ha estado entre sus principales desafíos. Además, “en estos últimos años, la transformación digital de la empresa ha sido y está siendo un reto muy importante”, apunta el director general. Más recientemente, el lanzamiento de la propia marca de verdura congelada, Verleal, supone una gran apuesta: “Es un proyecto del que me siento muy orgulloso e ilusionado. En el equipo tuvimos claro que queríamos dar un paso más en la verdura congelada. Nos encontramos en una categoría con fuertes crecimientos en España. Cada día cuenta con la confianza de más consumidores. Es fruto de que se llevan años haciendo bien las cosas, ofreciendo verdura de mucha calidad. Veíamos que teníamos la oportunidad de lanzar nuestra propia marca: una marca con una exigencia máxima por la calidad, pero que además fuera una propuesta moderna e innovadora. No hay más que ver nuestros packagings para comprobar que con Verleal queremos seguir y construir nuestras propias reglas”, indica Jiménez.

El director general considera como sus principales retos el crecimiento rentable de la empresa, continuar con sus planes de internacionalización, su centro de Excelencia, profundizar en la mejora, formación y fortalecimiento de la plantilla, la transformación digital de la compañía y la consolidación de su marca Verleal. Otro aspecto clave es su plan de sostenibilidad, desde el punto de vista energético, desperdicio alimentario y la reciclabilidad de los materiales de envasado.