Manusa: las puertas automáticas del Kremlin y Mercadona

Por Redacción

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Manusa nació en 1966 con José Maria Guilera y la fabricación de puentes grúa. Rápidamente se transformó hacia el diseño y fabricación de puertas automáticas para facilitar el acceso de las personas en las entradas de los edificios.

Guilera tuvo la visión de realizar puertas automáticas con tecnología mecánica. De concepción sencilla y fiable, ayudarían a las personas mayores o discapacitadas a acceder con comodidad y seguridad a los edificios, comercios, hoteles, etc.

A partir de los años 80 empezaron a vender fuera de España. Durante esa época, además de fabricar puertas automáticas, se especializaron en el diseño de proyectos y el servicio posventa de sus productos.

La compañía se ha convertido en uno de los referentes mundiales en la fabricación de puertas automáticas y sistemas de control de acceso inteligente gracias a un preciso equilibrio entre innovación, fiabilidad y eficiencia.

Manusa aportó en sus inicios un cierto aire de modernidad y elegancia en las entradas y accesos de edificios públicos o privados: “Eran puertas de un importe considerable. No estaban al alcance de todos los bolsillos. Los primeros clientes fueron oficinas principales de las entidades bancarias, hoteles de prestigio, edificios públicos y empresas privadas de categoría alta”, indican desde la compañía.

Actualmente las puertas automáticas son un must cuando hablamos de accesibilidad universal: una comodidad para cualquier acceso público e incluso privado.

Aparte de facilitar el acceso universal, las puertas automáticas ofrecen seguridad y control del acceso (se pueden abrir/cerrar solamente a personas autorizadas); contribuyen a la eficiencia energética (abren cuando es necesario y se cierran solas rápidamente); dotan de más espacio útil, ya que se ganan metros cuadrados en el interior de un local, y son imprescindibles en entornos limpios: contribuyen a la higiene al no tener que tocar las puertas con las manos y evitan riesgos de contagios si se sectorizan áreas, algo imprescindible hoy en día, en estos momentos de pandemia.

Las puertas automáticas Manusa han tenido una evolución acorde con las nuevas tendencias tecnológicas: de puertas mecánicas a eléctricas, después a electrónicas con software y ahora con inteligencia artificial.

En diseño siempre han tratado de ofrecer un producto que facilite los trabajos del instalador y mantenedor: que le permita un plazo de entrega rápido y mucha flexibilidad para fabricar e instalar una puerta según la necesidad de cada acceso y cliente. “Disponemos de un “automatismo universal”. Permite tener stock en los diferentes puntos de distribución del planeta y desde allí realizar una adaptación e instalación en un plazo muy ágil y rápido de acuerdo con las peticiones de cada proyecto y cliente”, indican.

Siempre han estado muy pendientes de las novedades tecnológicas y las necesidades del mercado. Disponen de una gama muy amplia de puertas especiales para salas blancas y quirófanos, puertas y soluciones con perfilerías especiales para situaciones térmicas, puertas resistentes al fuego (Clasificación EI 60-90), puertas para seguridades antirobo, para la industria, pasillos antirretorno para las zonas de embarque/desembarque en aeropuertos, cerramientos de andenes en estaciones de tren o metro con conducción automática, además de las clásicas puertas de centros comerciales, hoteles, edificios, etc.

Su fabricación está 100% centralizada en España. “Nuestra visión y organización como empresa al servicio de los clientes nos permite personalizar como nadie las obras, proyectos y peticiones”, afirman. Entre sus instalaciones se encuentran desde una sola puerta de la farmacia o comercio de barrio a cadenas nacionales como Mercadona, proyectos globales como el aeropuerto de Barcelona, la Clínica Champalimaud en Lisboa, el metro de Dubai, el BRT de Islamabad (Pakistán) o el palacio del Kremlin en Moscú.

Sus puertas son “inteligentes” por su conectividad, su amplia gama de sensores y los datos que se pueden obtener y gestionar: la puerta se convierte en el centro neurálgico de un edificio.

La compañía factura cerca de 50 millones de euros. El 45% proviene de proyectos y ventas en exportación, el 35% del mercado nacional y el 20% del servicio postventa en España y Portugal.

Cuentan con un equipo de 350 personas cualificadas en sus delegaciones propias en España, Portugal, Brasil y China y con una extensa red de distribuidores y colaboradores en más de 90 países como Francia, Italia, Turquía, Chile, etc. Fabrican unas 20.000 puertas al año.