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Premios Corporate 2025
Fitch Ratings ha rebajado la calificación crediticia a largo plazo de Redeia Corporación a 'BBB+' desde 'A-', manteniendo su perspectiva 'estable'. En concreto, la decisión de la agencia responde fundamentalmente al incremento del esfuerzo inversor previsto en los próximos ejercicios, en el marco del plan estratégico de Redeia "orientado a impulsar la transición energética, el refuerzo y modernización de las infraestructuras y el cumplimiento de los objetivos de descarbonización y electrificación del sistema". Tras este anuncio, Redeia Corporación, y Red Electrica de España, Sociedad Anónima Unipersonal, cambian su nivel de rating a largo plazo a 'BBB+' desde 'A-', manteniéndose a corto plazo
Por Redacción

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CAF ha cerrado el pasado año con un resultado neto atribuido de 146 millones de euros, lo que supone un "sólido" incremento del 42% respecto a 2024. Sus ventas alcanzaron los 4.487 millones, un 7% más. La compañía ha dado a conocer sus resultados en 2025, en el que, según ha destacado, ha alcanzado los objetivos fijados en todas las magnitudes y ha cerrado con una "contratación histórica" y una cartera de pedidos "en máximos".
Por Redacción

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En un entorno económico cada vez más interconectado, la fiscalidad se ha convertido en una herramienta estratégica de política económica. Los países compiten por atraer inversión extranjera directa, sedes corporativas y capital financiero mediante incentivos fiscales, tipos impositivos reducidos y regímenes especiales para determinados sectores. Esta dinámica, conocida como competencia fiscal internacional, ha moldeado el mapa empresarial global durante las últimas tres décadas.
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en los mercados financieros no constituye una mera evolución tecnológica; representa un cambio estructural en la arquitectura misma del sistema financiero internacional. Desde la gestión de riesgos hasta la asignación de activos, pasando por el crédito, la detección de fraude y la supervisión regulatoria, los algoritmos avanzados están redefiniendo cómo se toman decisiones que movilizan billones de dólares cada día.
En los últimos años, los bancos centrales han iniciado una transformación silenciosa pero profunda en la forma en que interpretan la realidad económica. Durante décadas, la política monetaria se apoyó en indicadores tradicionales —PIB, inflación, empleo, balanza comercial— publicados con periodicidad mensual o trimestral. Hoy, sin embargo, la digitalización de la economía y la proliferación de datos en tiempo real han abierto la puerta a una nueva generación de métricas conocidas como datos no tradicionales o alternativos.
En un mundo cada vez más digitalizado, los flujos de capital ya no dependen exclusivamente de infraestructuras físicas o mercados tradicionales; están siendo reconfigurados por la generación y el valor estratégico de los datos. Como señalan expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el uso de megadatos para perfilar economías y mercados financieros redefine la capacidad de los bancos centrales