Las 100 mayores empresas europeas están contribuyendo a agravar la desigualdad global al priorizar la remuneración a accionistas y altos directivos frente a los salarios de la plantilla, la igualdad y la transición ecológica. En concreto, el informe 'Personas, Poder, Beneficios, Planeta: cómo las grandes empresas europeas alimentan la crisis de desigualdad' revela que, entre 2022 y 2024, estas compañías repartieron de media el 70% de sus beneficios entre sus accionistas, mientras persisten "fuertes brechas salariales, de género, de poder corporativo y de inversión climática".